Nuestra historia

El nacimiento de SerpienTEA
Unai siempre ha sido especial, con un carácter y una forma de ver el mundo diferentes. En 2020, tras la pérdida de su abuela y el impacto del COVID, su mundo se tambaleó. Fue entonces cuando, a través de terapia, llegó el diagnóstico de TEA y dislexia. Este momento marcó un antes y un después, ya que Unai empezó a sentir el rechazo y la incomprensión. Desde entonces, lucha por reconstruir su confianza y autoestima, y nace en él un profundo deseo: que ningún niño sienta lo que él sintió, que nadie se sienta raro o desplazado.

La visión de Unai: La diversidad nos enriquece
En SerpienTEA, no queremos que nadie se sienta desplazado por tener TEA o cualquier otra condición. La visión de Unai nos impulsa a mostrar que la sociedad debe entender y valorar a las personas neurodivergentes, reconociendo las muchísimas cualidades y el valor único que cada individuo aporta. Creemos firmemente que la diversidad no solo crea, sino que enriquece, demostrando que no hay una única manera correcta de ser. Unai anhela que nadie se sienta mal por sentir y ser diferente al resto.

Precio a la voluntad y compromiso social
En el corazón de SerpienTEA late un profundo compromiso social. Nuestros productos se ofrecen bajo el sistema de 'precio a la voluntad', permitiendo que cada persona decida cuánto pagar según su economía personal y sus recursos. Creemos en la empatía y la confianza mutua. Además, con cada compra, el 50% de todo lo recaudado se dona a una fundación dedicada al autismo, para apoyar a otras personas y familias dentro del espectro y contribuir a una sociedad más consciente e inclusiva.
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